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OCASIONES / ASADO

El asado no pide siempre Malbec

El fuego no cocina una sola cosa. Un vacío, una molleja y un provoleta no deberían obligar a la misma botella.

Una mesa de asado al anochecer con copas, comida y fuego de parrilla
FOTOGRAFÍA EDITORIAL · LOMBARDO.

En la mesa del asado, la frescura puede importar más que la potencia.

Malbec y asado forman una pareja querida, pero convertirla en regla nos hace perder vinos buenísimos. El maridaje no depende de la nacionalidad del menú: depende de grasa, cocción, textura, sal, salsas y ritmo de la comida. En una parrilla completa hay varias escenas, y se puede elegir una botella para cada una o una muy versátil para atravesarlas.

01 / ANTES DE LA CARNE

Achuras y provoleta piden otra energía.

Mollejas, chorizo y provoleta combinan grasa, sal y tostado. Un espumante seco, un blanco con cuerpo o un rosado con buena acidez limpian el paladar y mantienen viva la primera parte de la comida. También evitan empezar con el vino más pesado antes de que llegue el corte principal.

Si querés tinto desde el comienzo, probá uno liviano y fresco: Pinot Noir, Criolla, Garnacha o una Bonarda jugosa. Servilo entre 13 y 15 grados. No es una concesión; es una forma de que la fruta no quede tapada por el calor.

02 / EL CORTE

No toda carne tiene la misma intensidad.

Vacío y entraña agradecen tintos con fruta, acidez y tanino moderado. Un Cabernet Franc herbal, un Syrah especiado o una Bonarda vibrante pueden ser más precisos que un vino excesivamente maduro. Para costilla o cortes con larga cocción, hay más margen para estructura y crianza.

El punto también cambia la elección. Cuanto más jugosa la carne, más fácil se integra un tanino firme; cuanto más cocida, más conviene cuidar la sequedad. Y si aparece chimichurri intenso, buscá frescura: competir con más potencia suele empeorar todo.

Con asado, la frescura hace el trabajo que muchas veces atribuimos a la potencia.
02 / APUNTE VISUAL

Un tinto apenas refrescado puede cambiar por completo la mesa del asado.

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03 / OTRAS BOTELLAS

Cabernet Franc, Bonarda, Syrah y blends.

Cabernet Franc aporta hierbas y tensión; Bonarda, fruta y fluidez; Syrah, especias y un registro ahumado que conversa naturalmente con el fuego. Los blends pueden reunir estructura y frescura sin obligarte a elegir una sola cepa.

Hasta un Chardonnay con cuerpo puede acompañar pollo a la parrilla, vegetales quemados o una provoleta. El color del vino no tiene que copiar el color de la carne. Tiene que equilibrar el plato.

  • Vacío o entraña: Bonarda, Cabernet Franc, blends frescos.
  • Costilla: tintos con más estructura y tiempo.
  • Mollejas y provoleta: espumante, Chardonnay o rosado.
  • Vegetales al fuego: blancos con textura o tintos livianos.

04 / SERVICIO

El enemigo es el tinto a treinta grados.

En una mesa al lado de la parrilla, la botella sube de temperatura rápido. Mantenela a la sombra y usá una frapera con agua y poco hielo si hace calor. Un tinto a 15 o 16 grados va a llegar perfecto a la copa; uno servido a temperatura ambiente en verano pierde definición.

Si son varias personas, la mejor experiencia puede ser abrir dos estilos y probar. El asado dura. Dejá que el vino cambie con la mesa en lugar de buscar una única respuesta universal.

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